Samoa : una semana en Upolu

Después de nuestro año en Nueva Zelanda con la Working Holiday Visa, teníamos ganas de sol y snorkeling. Nuestra idea era ir a Vanuatu pero los precios demasiado elevados de los vuelos internos nos desmotivaron! Así que en su lugar fuimos a Samoa y Fiyi! 3 semanas en cada país para tener tiempo de visitar poco a poco y con presupuesto modesto… Primer destino : Samoa!

Haremos un artículo con consejos para viajar de manera económica por Samoa pero antes, vamos a contaros nuestro super roadtrip! Tuvimos un flechazo por estas pequeñas islas perdidas en el Pacífico… Durante la primera semana estuvimos en Upolu, la isla principal.

Apia, la capital de Samoa

Llegada al aeropuerto de Faleolo un poco caótica

Aterrizamos a las 16h30’ al aeropuerto. Llegada musical con un grupo que tocaba mientras hacíamos cola en inmigración! Empezamos con alegría! Pasó una media hora hasta que cambiamos un poco de dinero (no hay cajeros en la sección de llegada del aeropuerto, sólo se puede cambiar) y nos hicimos con una tarjeta SIM (Bluesky, 12Go por 20talas/semana). Eran las 17h.

Queríamos tomar un bus local (3talas/persona) hasta Apia pero la gente nos dijo que era demasiado tarde y debíamos tomar un taxi a 60 talas. Nuestra experiencia en Asia vuelve a nuestras mentes y decidimos no fiarnos… También hay un transporte por 20 talas pero el último era a las 16h! Parece mentira que no puedan hacer coincidir bus con el avion, teniendo en cuenta que sólo llegan un par de aviones al día…

Bajo la presión de los taxistas, salimos del aeropuerto y esperamos en la carretera por si pasaba un bus. 20 minutos más tarde tuvimos que admitir que tenían razón. (los buses terminan pronto en Samoa y el último que va a Apia pasa a las 16h) Plan B : autostop! El segundo coche que pasó se paró. Un chino que vive allí desde hace 10 años y que habla poco inglés, pero nos llevó hasta Apia. Easy!

En Apia en casa de Sina

Allí nos encontramos con Sina, una samoana que vivió en Suiza y Canada, que se ofreció a acogernos cuando publicamos un mensaje en Facebook. Primera vez que hicimos couchsurfing fuera de la aplicación, a ver como sale!

Parecía una mujer muy acogedora. Fuimos a Apia Village, el corazón de Apia, para recoger a su hija Davina. Llegamos a su casa y vimos el terreno donde debíamos plantar la tienda : vaya pendiente! Pero nos propuso ocupar una habitación libre que no tenía cama. Plantamos la tienda en el interior para protegernos de los mosquitos, desenrollamos los colchones y listo!

Al día siguiente fuimos a descubrir Apia.

La ciudad no tiene mucho interés. Pasamos por la catedral, visitamos el mercado (casi el único lugar de la isla donde se pueden comprar recuerdos. Los precios son razonables y la negociación no se ve con buenos ojos), la pintoresca estación de buses con los vehículos de colores, un paseo por la pequeña península y el mercado municipal.

Nos encontramos de nuevo con Sina, que nos pidió algo de dinero  para hacer la compra y poner un poco de gasolina”. Nos había dicho que podíamos darle algo a cambio del alojamiento, pero de ahí a pagarle la compra y la gasolina… Le dimos 40 talas (unos 12€) pensando que llegaría para el agua y la electricidad (recordamos que no nos ofrece ni comida ni nada para dormir). Un poco más tarde nos pide 10 talas más. Bueno, se los dimos.

Más tarde, ella estaba en casa de su familia y nosotros en su casa, sin electricidad. Se lo comentamos por Facebook y nos llamó : “podríais darme 20 talas más para pagar la electricidad (es de prepago en Samoa!), no tengo dinero encima, mi familia no puede ayudarme, bla bla bla…” Claro, su marido, canadiense, vive y trabaja en Canadá y no tiene dinero… Nos sentimos entre la espada y la pared, y la buena voluntad nos obligó a darle el dinero. Pero algo se rompió en ese momento: hubiéramos preferido que nos diera un precio desde el principio si nos acogía por dinero, en vez de pedirnos dinero dando pena. De nuevo tuvimos la sensación de parecer un monedero con patas!

Por la mañana, declinamos su invitación de quedarnos más días y nos fuimos sin lamentarlo. Es buena persona y nos hizo descubrir un poco la cultura samoana, pero el tema del dinero y cómo lo hizo nos molestó…

El show cultural en Upolu, no os lo perdáis!

Fuimos a la oficina de turismo, que propone tres veces a la semana un show cultural gratuito (aceptan donaciones). Durante 3 horas, descubrimos diferentes actividades tradicionales de Samoa:

  • tatuaje tradicional. Sabíais que el tatuaje es una invención samoana? A día de hoy, sólo una familia tiene el derecho de realizar los tatuajes tradicionales. Se golpea una vara en cuyo cabezal hay unos pinchos (diferente tamaño según el cabezal) hechos con bambú y mojados con tinta. Es lento y muy doloroso. Los hombres se tatúan desde las rodillas hasta el ombligo, por delante y por detrás, y las mujeres sólo los muslos. Una semana para los hombres y un día para las mujeres, aunque puede variar (hasta varias semanas!) según el aguante de cada uno. Prohibido hacer fotos para respetar la intimidad del cliente.
  • cocina tradicional con la preparación del humu, el horno tradicional. Se calientan piedras al fuego, se echan las brasas a un lado y se pone la comida encima (pescado “papillote”, carne, taro, frutipan, “palusami” (mmmm!, una mezcla de hojas de taro y leche de coco)) respetando un orden, pues el tiempo y temperatura de cocción son importantes, y se cubre todo con hojas de plátano. Esperamos más o menos 1h y listo!
  • escultura de cuencos de kava, bebida tradicional a base de raíces de planta de pimienta en polvo.
  • fabricación de tapa, el papel a base de corteza de morera y tinte
  • terminando con la degustación del humu durante un espectáculo de danza tradicional

Dicho así parece muy superficial, pero no, en absoluto! Como ellos mismos dicen, están contentos de recibir a gente y compartir su cultura, además, eso les permite mantener vivas algunas de las tradiciones. 3 horas muy instructivas! Atención, el show no se realiza todos los días (de martes a jueves a las 10h)

Lalomanu, la playa paradisíaca de Upolu

Terminada nuestra visita en Apia, fuimos hasta Lalomanu en bus local: viejos vehículos con base de hierro y habitáculo de madera, sin ventanas y la música a todo trapo! Mejor no ir con prisas (2h30’ para recorrer 60km, con una parada en el supermercado para que todo el mundo haga la compra) y estar listo para ofrecer las rodillas para que alguien se siente encima… Es una forma muy económica de desplazarse (7 talas/persona de Apia a Lalomanu).

Me tocó compartir banco con una samoana digamos poco esbelta, que no tenia más remedio que pasar su brazo por detrás de mi si no quería echarme fuera con el hombro (y yo ya tenía medio culo fuera!). O eso o intentaba coquetear conmigo… Además, 35ºC y 90% de humedad… Perfecto! Morgane se partía el culo desde atrás!

Lalomanu es una magnífica playa de arena blanca. No habíamos reservado (como de costumbre) confiados en encontrar alojamiento fácilmente en Faufau Beach Fales, recomendado por mucha gente. Pero estaba lleno, y eso que no era temporada alta! Fuimos a preguntar a sus vecinos, y los precios empezaron a asustarnos (entre 90 y 150 talas por noche y persona en media pensión). Y al preguntar por plantar la tienda, nos dieron precios similares…

Frente a nuestras caras de desespero, una recepcionista contactó con su tío, que vivía unas casas más lejos y también alquilaba false (Valengina Beach Fales, imposible encontrarlos en internet). Eureka! Por 40 talas/persona (sin comida), tuvimos nuestro false (una casa tradicional) en la playa.

Pasamos 2 días de ensueño a leer en la playa y hacer snorkeling. El fondo marino es muy pobre, todo el coral está roto debido a los ciclones, pero disfrutamos del lugar. La playa estaba casi desierta (donde está la gente que llenó el otro hotel?) y por la noche aprovechamos para darnos un chapuzón bajo la luz de la luna… Qué vida más dura! Pero de haberlo sabido, hubiéramos ido directamente a la playa de Saleapaga, cerca de allí, más barato e igual de hermoso.

To Sua Ocean Trench, la decepción

Pero toca seguir moviéndose, así que en autostop llegamos a To Sua Ocean Trench, la atracción estrella de la isla, qué digo, del país! Pero en vez de agua turquesa y cristalina, teníamos frente a nosotros agua verdosa, totalmente opaca. Mala suerte, el oleaje de los días anteriores removió todo el fondo! La corriente es tan fuerte que no podíamos soltar la cuerda del centro. La corriente tiraba de nosotros y nos empujaba de nuevo. No es lo que nos esperábamos pero tuvo su gracia!

El sitio en sí está muy bien y uno puede pasar el día con la familia o amigos. Otra vez mala suerte, la lluvia vino de visita y no paró en toda la tarde… Aprovechamos unos minutos de pausa para descubrir el sendero de la izquierda que lleva a unos campos de lava en el mar. La visita en general estuvo bien, pero a 20 talas/persona mejor ir con buen tiempo y mar tranquila!

Camping en la cascada Togitogiga

Ya más tarde, volvimos a hacer autostop para llegar a la cascada Togitogiga, donde unos amigos nos dijeron que se puede acampar gratuitamente. Nadie paraba, y cuando nos recogieron, nos llevaron por el camino equivocado… Parecía que iba a ser difícil! Pero no nos preocupaba mucho, teníamos la tienda y comida!

Al caer la noche, una pareja se ofreció a llevarnos, a pesar de dar un rodeo de 30km! Su amabilidad nos llegó al corazón. Son propietarios del terreno con la cascada de Soponga, que no fuimos a ver.

Y llegamos a Togitogiga, el corazón del parque nacional. Era de noche. Caminamos unos 10 minutos y plantamos la tienda en un campo cerca de la cascada. Cuando empezó a llover de nuevo, nos metimos en la tienda a comer. Hacía mucho, mucho calor, nos faltaba el aire! Salimos para meter las mochilas en unos vestuarios cuando vimos un fale cerca. Y dos. Y tres. Cinco en total, a 50 metros a duras penas!

Con la moral por las nubes, trasladamos la tienda tal cual bajo un fale y le quitamos la cubierta impermeable. Dormimos a buen recaudo y frescos! E hicimos bien, viendo cómo llovió durante toda la noche…

La lluvia caía todavía por la mañana pero, al menos, teníamos un techo encima. A eso de medio día paro de llover, y al fin pudimos ir a la cascada a darnos un baño. Eso sí, con agua cristalina y día soleado seguro que sería otra cosa! Pero forma parte de la época de lluvias!

Levantamos el dedo una vez más y llegamos a la entrada del camino costal, el coastal walk. Problema: un camino cerrado con candado de 3,5km para llegar al inicio de la excursión. Como hacía mucho calor y teníamos las mochilas grandes con nosotros, pero ganas de andar tanto rato. Abandonamos! Más tarde nos contaron que el camino se queda cerrado los domingos, y que entre semana se deben pedir las llaves en Togitogiga (muy cerca).

Matareva Beach Fales, nuestro pequeño rincón paradisíaco en Upolu

Después de otra ronda de autostop, llegamos a Matareva Beach Fales, un rincón de ensueño en Upolu! Es uno de los lugares del país (el único que encontramos) que acepta tiendas de campaña oficialmente. Cuando estuvimos allí, costaba 60 talas/noche/persona en media pensión.

El tiempo todavía era malo, pero la comida deliciosa, la familia que regenta el lugar super amable, y el snorkeling de los mejores del país (el coral está protegido de los ciclones).

En 3 días, ni un solo ray de sol! Muy raro según los locales, pero aún así, los colores del cielo no están nada mal. Para compensarlo, me encontré frente a una tortuga haciendo snorkeling! Sólo un inconveniente, las olas, que dejaban el agua bien turbia y nos impidieron hacer un poco de kayak (incluido en el precio de la noche). Realmente nos gustó Matareva!

Después de una primera super semana en Upolu (volveremos para hacer un poco de HelpX en Falease’ela), toca pasar a Savai’i, la segunda isla principal de Samoa!

Atención, el taxista de Matareva Beach Fales hasta el Terminal de ferry no dudó en pedir más de la cuenta (nos dijeron 80 talas y nos pedía 90). Basta con seguir firme. En la entrada del camino que lleva a Matareva Beach Fales puede haber un peaje también, pues es propiedad privada. No fue nuestro caso, pero pasa muy a menudo en Samoa. Cuesta unos 5 talas/persona normalmente.

Los timos en Samoa son raros y los precios justos!

Morgane

Nous, c'est Toni et Morgane, couple franco-espagnol passionné de voyage. Après 8 mois en Amérique du Sud en 2014, nous sommes repartis début 2017 pour 2 ans et 8 mois de voyage en Asie et Océanie. Un voyage exceptionnel et inoubliable ! Pour en savoir plus, rendez-vous sur cette page "Qui sommes-nous ?" !

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